Padre Rico, padre Pobre.

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Me encanta el título de este libro, no sólo por el evidente atractivo para las ventas, sino porque es la misma esencia de la historia, es el pilar fundamental, no sólo una argucia de marketing.

Padre Rico, padre Pobre.
Padre Rico, padre Pobre.

Todo un clásico, «Padre Rico, Padre Pobre» fue editado por primera vez en 1997, seguramente te arrepentirás de no haber podido leerlo antes, pero oye, nunca es tarde. No ha vendido más de un millón de ejemplares por casualidad.

Robert nos cuenta sus aprendizajes en primera persona. A lo largo de los capítulos vamos conociendo los distintos «buenos consejos» que le daba su «padre rico» y los «malos consejos» que le daba su «padre pobre».

La idea sobre la que se construye el libro es muy sencilla. Si quieres vivir como viven los ricos, lo primero que tienes que hacer es pensar como ellos. Tienes que aprender su filosofía de vida, su forma de entender «el dinero».

«Existe una diferencia entre ser pobre y estar en bancarrota. La bancarrota es temporal, la pobreza, eterna.»

Otro pilar fundamental es reconocer dónde estamos y dónde queremos llegar.

Te ayudará a parar y reflexionar sobre verdades que hemos aprendido y dado como ciertas. Lecciones que nos han ido inculcando desde la escuela pero que realmente nos llevan a lo que Robert define como «la carrera de ratas», más que ayudarnos a resolver nuestra relación con el dinero.

Gran punto de partida si apenas tienes conocimientos financieros. Explica conceptos básicos de una forma tremendamente sencilla sobre temas como el capital, el ahorro y la inversión.

Como casi siempre con este tipo de libros, su lectura te despierta, te agita por dentro. Eso sí, lo más difícil es ponerlo en práctica.

Extremadamente ameno y fácil de leer, tanto por la redacción en sí misma como por cómo el autor va contando la historia. Un libro sobre finanzas personales que no se hace para nada aburrido.

Ojo, esto es un arma de doble filo. Si lo lees en plan novela en una sentada, te será más difícil interiorizar de verdad los conceptos. Dale una segunda lectura más calmada y listo.

Hay momentos en los que el uso de la repetición se hace cansado. Podría haberse ahorrado unas cuantas páginas y seguiría llegando el mismo mensaje alto y claro. Aún así, la lectura no deja de ser entretenida y para nada pedante por su parte.

Lectura interesante para los padres y madres que quieran empezar a transmitir una cultura financiera a sus hijos. Verás que si regalas algún ejemplar a tus familiares o amigos estarán también encantados con la experiencia.

Si ya tienes una profunda cultura financiera es posible que no saques tanto partido al libro y prefieras buscar otros que se centren más en métodos concretos.

No esperes encontrar en este libro el último truco para hacerte millonario en 12 meses. Ni siquiera profundiza en aspectos técnicos sobre cómo mover el dinero. Este es un ensayo para abrirte la mente. No una guía con pasos a seguir.

No te vas a hacer rico a la que termines de leer el libro. Pero si asumes la lectura con la mente abierta, sin duda sus páginas sembrarán en ti una semilla que irá germinando con el tiempo. Si te acercas con la mente cerrada, mejor ni lo compres.

La traducción al castellano resulta un poco extraña en algunos momentos para un lector español, pero en ningún caso pone en riesgo la comprensión del texto.

Si lo que estás es planteándote arrancar un camino de superación y buscar un crecimiento continuo tanto en la vida como en el ámbito laboral no dejes de leer también:

Por supuesto, puedes empezar comprando un ejemplar de «Padre Rico, Padro Pobre» en Amazon.

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